LUIS ANÍBAL SÁNCHEZ

Semblanza de un incansable luchador


Por: Arq. Luis Iván Meza Sánchez
Cuando una de mis hijas, con singular curiosidad me preguntó: Quién fue Lus Aníbal Sánchez ? ; con un sano orgullo respondí: tu bisabuelito fue un “periodista ejemplar”, y vaya que me quedé corto, y acaso fui mesquino con esta calificación.

Ahora que, escudriñando entre papeles amarillentos, que se deshacen con sólo mirarlos, he visto brillar su nombre, a pesar de la densa y asficciante neblina, con la que el tiempo pretende sepultar el pasado; ahora que he podido conocer más de cerca su notable trayectoria, su labor multifacética y sus triunfos, alcanzados con el esfuerzo denodado de todos y cada uno de sus días; paulatinamente he podido apreciar su verdadera dimensión.

Es que Luis Aníbal Sánchez fue más que un periodista honesto, vertical y severo; fue también un hombre público, muy lúcido para llegar a las hondas raíces de los múltiples defectos nacionales y heroico para denunciarlos.

Mantuvo una prédica constante contra los pecados capitales de nuestro pueblo.

La pereza, decía: “…constituye la inquisición de las positivas conveniencias de nuestro destino en la vida …; la soberbia hace que nos revelemos a toda disciplina lógica y a toda ley moral, considerándonos únicos y predilectos en nuestro modo de ser …..; la cobardía nos impide hacer la obra para nuestra renovación y reconocer los brotes fecundos y las originalidades de nuestro carácter…”.

Luis Aníbal Sánchez fue el incansable obrero de la palabra y la cultura que luchó por acabar con nuestra postración inveterada, para enseñarnos a caminar por senderos de luz.



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En 1926, se radica en la ciudad capital, donde nuevamente se integra al periodismo; primero, como “Maestro del Taller de Tipografía” de la misma Policía Nacional; luego como “Regente Corregidor de Pruebas de la Imprenta de Quito”; y posteriormente, como “Linotipista” en el periódico “La Prensa”, fundado en 1909 por Manuel María Sánchez y que, en ese año, era dirigido por Luis Napoleón Dillon, siendo sus principales redactores Julio E. Moreno y Nicolás Jiménez. En aquella época se une con una pléyade de jóvenes escritores como: Gonzalo Escudero Moscoso, Augusto Arias, Jorge Carrera Andrade y Gonzalo Pozo, para publicar la revista "Vida Intelectual".

En 1928 sube al altar para que el Supremo bendiga su matrimonio con la virtuosa damita, también de origen lojano, Amada Clorinda Coronel Palacio, devota compañera de toda su vida, con quien procrea siete hijos: Blanquita, Aurita, Jorge, Luis Aníbal, Hugo Hernán, Hugo Enrique y René Augusto.

A finales de 1928, el señor Sánchez pasa a prestar sus servicios en la “Jefatura de Tráfico de los Ferrocarriles Puerto Bolívar – Loja” y, un año más tarde, en el “Ferrocarril Quito – Ibarra – Esmeraldas”. Pero el fallido intento del destino al pretender conducirle al insigne periodista por caminos apartados de las letras y los libros, se trunca nuevamente, cuando en marzo de 1930 es designado Bibliotecario de la Dirección General de Obras Públicas, en Quito.

Entre 1930 y 1936, de manera paralela al desempeño de sus funciones públicas, Luis Aníbal Sánchez desarrolla una intensa actividad periodística, como “Miembro del Círculo de la Prensa Capitalina”; redactor de “Radiograma” de Machala; colaborador de “El Universo” de Guayaquil y Corresponsal de “El Constitucional” de Machala, poniendo en su labor informativa un patriotismo ascético que lo enaltece. Es que como él anotara: “…. Eso de ser hombre de libros no es cosa de la que uno pueda olvidarse, por más que la vida lo eche a las funciones más prosaicas o utilitarias….”.


En 1936 es designado como “Encargado de Publicaciones” en el Ministerio de Obras Públicas, Comunicaciones y Minas. Un año más tarde, al ser ascendido al cargo de “Jefe de la Sección de Información y Prensa”, convierte lo que bien pudo haberse quedado como una publicación burocrática inepta, en una revista de altísima calidad, constituyendo uno de sus aportes más destacados a la colectividad y al país: el “Boletín del Ministerio de Obras Públicas, Comunicaciones y Minas” que, en una primera instancia, constituye el medio de información de las actividades que cumplía esa dependencia pública; luego, se convierte en el vocero de difusión del accionar de todo el sector público; y finalmente, al incorporar información de diversa índole: científica, turística, económica, vial, productiva, legal, cultural y otras, del Ecuador, pasa a ser el órgano de promoción y difusión del país en el exterior, siendo traducido al inglés, francés y alemán.


Hernán Rodríguez Castelo en un artículo publicado en el periódico “El Comercio”, al respecto anota: “Si se hojean los primeros números del Boletín, se hallarán trabajos tan notables como: “Rocas ígneas y metamórficas del Ecuador Oriental” de Sinclair (traducido por Jonás Guerrero) o “Esfuerzos combinados” de Alejandro Bueno. El Boletín ofreció verdaderas primicias, como el mapa de Requena, publicado de plancha de cobre que fue rescatada en Cádiz por José Avilés, o “La arquitectura religiosa en Quito” de José Gabriel Navarro, que, a más de hermosas fotografías, tenía como ilustraciones las plantas de las principales iglesias quiteñas, levantadas por Flavio Estupiñán. En un reglón más propio de las obras públicas nacionales, también se ofrecieron trabajos de aliento, como el “Mapa aurífero-vial” de Eduardo Vásconez Cuvi y el Atlas de vialidad por provincias. Por fin el “Boletín” trató asuntos turísticos con una visión y una seriedad que ya se quisieran los actuales organismos oficiales del turismo. Magnífico, por ejemplo, el número monográfico 32-34, de 1938, dedicado a Galápagos. A más de notabilísimo sentido de editor, Luis Aníbal Sánchez mostró como director del “Boletín”, una tenacidad a prueba de contradicciones. Interrumpíase el “Boletín”, y él a la espera, hasta que era posible volver a sacarlo. Así hasta completar ocho gruesos volúmenes que hoy deben constituir colección valiosísima y rara”.


En 1937, Luis Aníbal Sánchez, conjuntamente con Julio Alarcón Ayala, Alejandro Ojeda y Cesar Larrea, reeditan la magnífica obra de Eugenio Espejo: “Primicias de la Cultura de Quito”, imitada del único ejemplar existente en la biblioteca de Don Jacinto Jijón y Caamaño. El diario “El Comercio” de Quito, condecora el estandarte del Ministerio de Obras Públicas por la labor cumplida por el destacado periodista lojano, en la Primera Exposición de Periodismo.
Ese mismo año, Luis Aníbal Sánchez participa activamente en la fundación de la “Unión de Periodistas”, cuyo nombre gremial fue sugerido por Carlos Aníbal Jaramillo, al que se le intercaló la palabra “Nacional”, por pedido de Carlos Mantilla Ortega. A fines de 1937, renuncia a su dignidad de Miembro del Directorio del Círculo de la Prensa, conjuntamente con su compañero Enrique Avellán Ferrés, dimisiones que no son aceptadas por la Asamblea de integrantes.
En 1940, una vez consolidada la Unión Nacional de Periodistas (U.N.P.), se conforma una comisión para la redacción de sus estatutos, en la que Luis Aníbal Sánchez actúa como miembro, al igual que: Miguel Jácome Moscoso, Carlos Aníbal Jaramillo, Luis Cristóbal Cabezas, Julio Alarcón Ayala, Luís Flor y Lucio Galindo.
Posteriormente, es designado Miembro del Directorio de la U.N.P., en el año 1942, conjuntamente con Carlos Mantilla Ortega, Piedad Albornoz y otros, cuando preside el gremio Gustavo Vallejo Larrea.


En 1946, la Unión Nacional de Periodistas, dirigida por Gerardo Chiriboga, rinde un homenaje a los periodistas: Jorge Pérez Concha, Dr. Enrique Garcés, Luis Aníbal Sánchez, Jorge Alfredo Llerena y Atanasio Viteri, por sus libros publicados. Ese mismo año se encarga la Subsecretaría de Obras Públicas al periodista Luis Aníbal Sánchez.
En marzo de 1947 la voz altiva y serena del periodista Sánchez es escuchada en el Primer Congreso Ecuatoriano de Prensa, al que concurre en calidad de Delegado de la Provincia de Loja. Su ponencia “La democracia es un problema de cultura” genera un amplio debate respecto de la función del periodismo en el concierto político - social del Ecuador. En dicho evento, al que asisten connotados exponentes de las letras del país, como Enrique Garcés, Abel Romero Castillo, Isaac J. Barrera, Bolívar Ulloa Sutil, Gonzalo Bueno, Atanasio Viteri, Rigoberto Ortiz, Jorge L. Loor, entre otros; Luis Aníbal Sánchez plantea: “…..El problema máximo, premioso y palpitante, en esta etapa de nuestra historia, es consolidar, a todo trance, nuestro sistema democrático, como base del desarrollo nacional, y ese problema, que es en el fondo un problema de cultura, tiene que ser resuelto, sobre todo, en función del periodismo nacional, a virtud de dos oportunas intervenciones: la que se resuelva en una actitud constantemente avizora del rumbo doctrinario que sigue la República, dentro de la mecánica de los Poderes, y la que se concrete en una intensa labor de prédica cívica, de amor a los principios, de estímulos para que despierte, al fin, en los ecuatorianos, la aptitud para la vida jurídica, para la vida del derecho, que es el signo de los pueblos verdaderamente civilizados. El periodismo, la prensa en general, tienen, forzosamente que hacer el papel de madres de nuestra democracia….”
Por disposición del Dr. Ruperto Alarcón, Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, en 1948, el periodista Sánchez nuevamente recibe el encargo de la Subsecretaría de dicha cartera de Estado. Ese mismo año también ocupa la primera vocalía en el Directorio de la Unión Nacional de Periodistas

En 1951, siendo Ministro de Obras Públicas el Ing. Atahualpa Ruiz, por tercera ocasión se encarga la Subsecretaría de Obras Públicas a Luis Aníbal Sánchez, destacándose como obra importante, el trazado del eje vial de lo que más tarde constituiría la vía Quevedo – Manta (184 Km), que fue personalmente recorrido por los dos principales personeros de ese portafolio, así como por el empresario Antonio Granda Centeno, banqueros del Import-Export Bank de Washington, Gobernador de Manabí, Jefe de investigaciones, Víctor Navarro, en su calidad de cronista del diario “El Comercio” y el fotógrafo Luis Pacheco, del mismo periódico, acontecimiento que mereció una amplia cobertura a nivel nacional

En el tercer periodo velasquista y a mediados de 1954, hasta 1956, el entonces Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Ing. Pedro Carbo Medina, designa a Luis Aníbal Sánchez, Subsecretario titular de ese portafolio, quien desempeña, además, la función de Gerente General de la Empresa de Teléfo nos de Quito. En este periodo se desarrolla notablemente la vialidad en el país, con el mejoramiento y asfalto de la carretera panamericana en los tramos: Latacunga Quito (90 Km); Loja-La Toma-Cariamanga-Macará (206 Km); Chinchas-Catacocha-Macará (145 Km), así como el mantenimiento y construcción de otras arterias importantes como son las carreteras: Latacunga-Quevedo (177Km); Durán-Gun (140 Km); Quevedo-Vía Flores (102 Km); Troncal de la Costa, sección Guayas-El Oro (131 Km); Teaone-Tabiazo (20 Km); Alausí-Sibambe-Bucay (80,6 Km); Girón-Pasaje (127 Km); Empalme-Machala-Santa Rosa-Saracay (49,7 Km); Alamor-Arenillas (126,24 Km); Cajabamba-Pallatanga-Bucay (90 Km); El Arenal-Facundo Vela-El Corazón (84 Km); Paute-Mendes-Morona; Ventanas-Echeandía y otras.

Luis Aníbal Sánchez, en el cuatrienio de 1956 a 1960 es electo Diputado Alterno por la provincia de Napo-Pas taza, recibiendo su nombramiento de manos del Presidente del Tribunal Electoral de entonces, Dr. Adelmo Rodríguez, actuando como titular en múltiples ocasiones y planteando leyes en favor del desarrollo de las provincias amazónicas particularmente vinculadas al aspecto vial, explotación minera y actividad turística.

El 31 de octubre de 1960, el Congreso Nacional presidido por: el Dr. Carlos Julio Arosemena Moroy, Vicepresidente de la República y Presidente de la H. Cámara del Senado y, el Lcdo. Nicolás Valdano Raffo, Presidente de la H. Cámara de Diputados; mediante Decreto, reconoce la notable trayectoria literaria y científica del periodista Luis Aníbal Sánchez, autor de publicaciones valiosas como: “La Mapoteca Técnica”; dos volúmenes de Leyes Administrativas, Decretos y Reglamentos; el “Atlas de Vialidad de la República del Ecuador” y un sinnúmero de tratados, ensayos y artículos sobre temas sociales, culturales, políticos y de infraestructura vial. El Órgano Legislativo destaca además el trabajo científico efectuado por el señor Sánchez, en unión del traductor ecuatoriano Dn. Jonás Guerrero, correspondiente al notable geólogo americano Mr. Josep Sinclair, en edición ilustrada, sobre: “Rocas Ígneas y Metamórficas del Ecuador Oriental” y “Los Cherts y las Rocas Ígneas del Campo Petrolífero de Santa Elena”. La citada norma legal se publica en el Registro Oficial Nº 7 de noviembre 15 de 1961. En este periodo, es decir, de 1960 a 1961, Luis Aníbal Sánchez desempeña la función Coordinador del Departamento Técnico, en la Empresa de Ferrocarriles del Estado.

En 1972 es nombrado Director Administrativo General del Ministerio de Previsión Social, cargo que lo desempeña por dos años, recibiendo la Condecoración al Mérito, de manos del Ministro Luis Jaramillo Pérez.

Desde 1974 hasta 1978 es designado Director de la Biblioteca Nacional “Eugenio Espejo”, cargo con el que desempeña una fructífera labor que permite el resurgimiento y modernización de esa institución, siendo precedido por: Jorge Carrera Andrade y el Dr. César Ricardo Descalzi. Los diarios “El Comercio”, “El Tiempo” y “Últimas Noticias” de Quito; así como “El Telégrafo” de Guayaquil, publican editoriales y diferentes artículos de la amplia obra generada. En dicho período contribuye como columnista de los rotativos lojanos “La Opinión del Sur” y “El Mundo”; además, su pluma deleita a los lectores de la sección “Leyendas y Tradiciones del Ecuador”, que el vespertino “Últimas Noticias” publica, en el suplemento “Sábados Familiares”.

A partir de 1979, hasta el año de 1981 labora con el Dr. Gustavo Chávez Estrella, Presidente del Tribunal Supremo Electoral de entonces, en calidad de Coordinador General del máximo organismo del sufragio.
Durante el periodo comprendido entre los años de 1982 a 1985, pasa a colaborar con la Primera Dama de la Nación, la Sra. Margarita Pérez de Hurtado, en el Instituto Nacional del Niño y La Familia, en calidad de Jefe Administrativo del Centro de Rehabilitación de Conocoto. Siendo ésta su última actividad en el sector público.

A partir de esa fecha, Luis Aníbal Sánchez, en constante discrepancia con su agotado cuerpo, que ya no le permite continuar con su denodada lucha, se repliega a sus libros y recuerdos; a la vida familiar. Se siente sólo y algo abatido por la vida; observa con pesar la partida de sus más queridos y leales amigos. Para entonces ha perdido a su digna esposa y a cuatro de sus siete hijos. Apenas alcanza a depositar en sus nietos la semilla de dignidad, rebeldía, honor, trabajo fecundo y amor a la patria y al prójimo, que antes entregara a sus hijos. A sus bisnietos los mira con ternura, sintiéndose impotente de trasmitirles sus sabias lecciones aprendidas a lo largo de una turbulenta existencia de la que supo salir airoso y triunfante.

Entonces, a la edad de 92 años, parte a otra dimensión. No muere, porque personas como él nunca mueren. Y desde el 13 de octubre de 1993, mora en el infinito, “ …derramando el polen dorado de los astros…”.
Ahora sólo queda el pensamiento siempre lúcido que trasciende el tiempo y asombrosamente se mantiene actual, cuando su fecunda mente hace que aún se escuche el eco de sus premonitorias palabras:
“.. El país vive una democracia combativa. Lucha contra fuerzas destructivas y demoledoras. Se halla desprotegida de una paz social y seguridad. Acicatea el hambre, el desempleo y la violencia. No hay una entrega decidida a la necesidad de trabajar y producir. La lucha sindicalista, mantiene al pueblo en constante zozobra. Soluciones a la crisis económica, la devaluación y la inmoralidad, la inestabilidad y el marginamiento de las clases desheredadas. Los demagogos desleales, ambiciosos y protervos, buscan la inestabilidad del Estado, legalmente constituido, sembrando la desunión y el caos. El periodismo tiene libertades inmutables y firmes, su incansable enfrentamiento para orientar al pueblo y sacarle de su ancestral atraso, va a tono con la lenta evolución cultural de un país con quinientos mil analfabetos plagados de taras insalvables, mordidos por los flagelos de la enfermedad, el desempleo y el engaño de políticos disfrazados de salvadores de la Patria. Los grupos oligárquicos, como el de los jerarcas de la transportación, fustigan al usuario con incansables alza de pasajes, paros y soberbia postura en sus reclamos. El desorden, indisciplina, inmoralidad administrativa, obligan a una acción más fuerte y decidida”.
En el ambiente flota, como un rayo de luz que no se extingue, el poema que el célebre poeta ecuatoriano, Pablo Aníbal Vela le dedicara a su entrañable amigo Luis Aníbal:

“ Para tu claro talento
y tu espíritu de artista,
abra sus anchos caminos
de gloria y triunfo la vida;
que tus sueños luminosos
tengan órbita magnífica,
en realidad sin estorbos,
como recia y larga línea,
acerada como tu alma,
como tu anhelo, infinita.

Y a tu grande corazón,
púrpura flor que palpita
en tu pecho, que es rompeolas
de tus luchas sin fatiga,
llegue el mensaje de luz,
porque tu luz le ilumina,
en isócrono latido,
voz de sangre en carne viva
del afecto con que Pablo
quiere siempre a Luis Aníbal.”